La bailarina de Auschwitz by Edith Eger. Reseña y lecciones

Hace poco tiempo tuve la fortuna y el placer de leer un relato escrito por una de las supervivientes del más grande campo de concentración que lo alemanes tenían en territorio ocupado. Este libro es, La bailarina de Auschwitz de Edith Eger, y tengo que decir que al principio tenía un poco de recelo, porque pensé que era otra historia más sobre el holocausto, que en muchas ocasiones se exceden en ficción, pero más que eso, es un hermoso libro sobre la resiliencia; la capacidad humana para salir adelante a pesar de haber vivido las peores experiencias.

Te puede interesar leer sobre los beneficios de llorar.

Es un libro muy conmovedor para leer. Es un libro que no deja indiferente a nadie, y sobre todo, es un libro  que encierra poderosos mensajes que calan en el alma, sobre todo si se está atravesando un duro momento. En mi opinión, La bailarina de Auschwitz es un libro que todos deberían leer, no solo para tener una visión de uno de los capítulos más horribles de la historia de la humanidad, sino, y sobre todo, sobre la capacidad de superación del ser humano.

Sinopsis

Edith Eger, era una adolescente de 16 años cuando los nazis invadieron Hungría y junto a su familia fueron enviados al campo de concentración de Auschwitz. Al llegar, sus padres fueron enviados inmediatamente a la cámara de gas, mientras que ella y su hermana, fueron destinadas a ser prisioneras. Antes de llegar a los campos, practicaba ballet. Esto fue lo que le salvó la vida.

Un día cuando el doctor Mengele, seleccionaba nuevas víctimas para enviarlas a la cámara de gas, Edith, comenzó a bailar el Danubio Azul, como si su vida dependiera de ello; y en efecto era así. Fue tal su interpretación que Mengele, le permitió vivir y es así como se convirtió en la bailarina de Auschwitz.

Tiempo después que fue liberada, Edith se convirtió en psicóloga, se casó, tuvo hijos y decidió callar toda su experiencia en los campos de concentración, pensando que esa era la manera para olvidar y superar todo el dolor, pero pronto se dio cuenta que no era así. Es entonces cuando comienza todo su viaje de sanación, que documenta en este asombroso libro.

Lecciones de La bailarina de Auschwitz by Edith Eger

Lo primero que podemos aprender, o más bien, quiero rescatar especialmente del libro, es que cualquier puede pasar por experiencias traumatizantes y difíciles de sobrellevar, y para poder superarlas se necesita un trabajo duro y comprometido. No basta con negar, no basta con tratar de olvidar. Eso no hará sino agravar el problema.

Y ligado con esto, el hecho que uno sea psicólogo; como lo es Edith Eger, no es una vacuna, o no nos convierte en inmune ante las consecuencias que pueden tener experiencias similares sobre la psique humana. En La bailarina de Auschwitz, Edith Eger, nos dice que somos humanos antes que cualquier cosa, y ninguna profesión o conocimiento, podrá cambiar eso.

Este libro podría clasificarse como de autoayuda, pues a medida que Eger cuenta su historia, va arrojando claves; respaldadas con su experiencia y formación como terapeuta, de cómo curar las heridas, cómo afrontar el dolor, cómo sacar lo positivo de cada experiencia, por muy traumática que sea y avanzar.  

Leer el libro La bailarina de Auschwitz de Edith Eger, ayuda a sentirse comprendido, pues da la sensación que, ella entiende más que nadie el dolor humano, y qué hacer para que la vida no se convierta en una prisión, en la que estamos atrapados por los traumas y heridas del pasado.

Este libro es profundamente conmovedor, y sobre todo resiliente. Es un libro que todos deberían leerse, pues el dolor y el sufrimiento son parte inherente de la naturaleza humana, y las grandes lecciones de La bailarina de Auschwitz, están orientadas a mirar de frente las heridas, acariciarlas y tomarlas como impulsos para seguir adelante.

¿Y a ti, qué te enseñó el libro? ¿Ya lo leíste? ¿Qué te llama la atención de La Bailarina de Auschwitz ?

2 comentarios

    • Rubén
      febrero 3, 2020
      Responder

      Gracias a ti por leerme Humberto. Un abrazo!

Deja un comentario