Técnicas para gestionar y controlar tus emociones

Las emociones hacen parte de la naturaleza humana. Componen la parte más instintiva y primitiva de los seres vivos; de hecho, las emociones se asocian con el cerebro reptiliano, es decir, la estructura filogénetica de primera adquisición en el desarrollo evolutivo. La función primaria de las emociones era la de la supervivencia, adaptación y reproducción de la especie humana.

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Hoy, las emociones tienen la misma función de supervivencia, aunque no nos enfrentamos a los mismos peligros que hace millones de años. Las emociones también sirven para la adaptación, para asociarnos con las demás personas, y de forma motivacional para alcanzar objetivos y metas. Aquí es importante aclarar que, si bien hay emociones catalogadas como positivas (sorpresa, alegría) o negativas (miedo, ira, tristeza), no quiere decir que estas últimas sean malas.

Pues; como ya se dijo antes, todas las emociones tienen una función necesaria para la vida, el cuerpo y la mente. Por ejemplo: la tristeza, tiene la función movernos a pedir ayuda, de reintegrarnos, y también nos hace llorar, lo cual trae sus beneficios. Ahora, lo que es verdaderamente malo, en este caso, es no saber controlar las emociones. No saber hacerlo puede llevar a desarrollar comportamientos desadaptativos, o, a graves malestares psicológicos. 

¿Por qué es importante saber controlar las emociones?

Saber gestionar y controlar nuestras emociones es una habilidad que hace parte de la inteligencia emocional. Esta a su vez, sirve para desarrollar, a través del aprendizaje y el entrenamiento, un repertorio de habilidades que sirven para conocer, entender, expresar, gestionar y controlar nuestras emociones de la mejor manera posible.

Estudios científicos realizados alrededor del tema, demuestran que la mayoría de las decisiones que tomamos están influenciadas en gran medida por lo emocional, así que uno de los beneficios directos de conocer nuestras emocionas, es que nuestra capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones va a mejorar significativamente.

El rendimiento en cualquier actividad, ya sea laboral, deportiva o académica, también se va a afectar positivamente si sabemos controlar las emociones, así como la consecución de metas. Uno de los hallazgos más interesantes en este campo; la Psiconeuroendocrinoinmunología, estudia el impacto del estado emocional en nuestro sistema endocrino e inmune, concluyendo que, si sabemos controlar nuestras emociones, las defensas de nuestro organismo van a aumentar.

Aprendiendo a controlar las emociones

Antes de continuar, es necesario aclarar dos cosas: la primera, es que estás técnicas y estrategias para el control y manejo de emociones, no sustituyen en ningún momento una psicoterapia, y si estás pasando por un momento donde tu estado de ánimo se encuentra permanentemente alterado, es pertinente que busques ayuda profesional; y la segunda, es que muchas de estas técnicas tienen que ser trabajadas con anterioridad, para que en el momento que se esté experimentando una emoción negativa, el control de ella sea mucho más fácil.

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Ahora sí, éstas son algunas de las técnicas que puedes utilizar para controlar tus emociones.

Distrae tu mente

Si te estás sintiendo enojado, triste, aversivo o muy estresado, distraer tu mente es una buena técnica para que mantengas esas emociones bajo control. No se trata que intentes pensar en otra cosa, pues el resultado será totalmente el opuesto; se trata de que cambies el foco donde se dirigen tus pensamientos: salir a caminar, cambiar de ambiente, o pensar en lo que harás en la noche o al día siguiente, te puede funcionar. Esto ayudará a que te calmes y pienses mejor lo que puedes hacer. 

Practica la relajación

Se ha demostrado científicamente que hacer ejercicios de meditación y relajación constantemente, provoca que el cuerpo se mantenga en un estado de calma a largo plazo y ayuda a que los pensamientos negativos no aparezcan de forma reiterada. Practicar ejercicios de respiración sólo cuando aparezca la emoción negativa, no va a funcionar; el entrenamiento constante de estas técnicas, sí produce que los niveles de ansiedad y estrés se reduzcan. Tomar unos minutos al día para respirar profundamente y pensar en cosas placenteras para ti, puede ayudarte a lograr la meta de controlar tus emociones.

Ten una actitud positiva

Comenzar a trabajar en tener una actitud positiva, también ayuda al control de las emociones, pues contribuye a que mejore la perspectiva de resolución de conflictos, y que en el momento que una emoción negativa está tomando lugar, puedas mantener más la calma, pues la perspectiva de que todo va a mejorar, provoca que la ansiedad, rabia, tristeza o el estrés se reduzcan. Pensar en positivo y de manera más funcional es el primer paso para tener una actitud positiva.

Haz ejercicio

La actividad física es otra de las técnicas eficaces para el control de las emociones. Cada vez que se hace ejercicio, se libera tensión, y ésta última puede provocar que las emociones negativas se disparen, lo que a su vez no ayuda al control emocional. La actividad física también hace que se liberen neurotransmisores que se relacionan con estados de ánimos más positivos y mayor autoestima.

Escribe

Esta quizás es una de las técnicas más importantes para empezar a controlar tus emociones, ya que escribir lo que sientes, no solo a nivel emocional sino también a nivel fisiológico; ayuda a entender y conocer las emociones. A través de la escritura, primero, vas a canalizar todo lo que sientes, logrando mantener la calma; segundo, viendo la situación de forma más clara, hará que puedas comprender qué te llevó a reaccionar así, y hará que mejores tu respuesta al suceso. Llevar un diario emocional, es una excelente estrategia para el control de emociones. Puedes probar también escribir una carta compasiva hacia ti mismo, pues te dará la capacidad de mirar todo de manera objetiva, practicando la validación, compresión e incentivar la toma de mejores decisiones.

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